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Madre Berenice

 

EL CARISMA DE LAS HERMANITAS DE LA “ANUNCIACIÓN” EN LA NUEVA EVANGELIZACIÓN


EL CARISMA DE LAS HERMANITAS DE LA “ANUNCIACIÓN”

EN LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

“La fidelidad al Carisma de nuestros Fundadores consiste en la relectura original en función de las circunstancias del “aquí” y del “ahora” que nos ha tocado vivir”.

La carta primera a Timoteo (4.14-16), nos invita a reflexionar sobre nuestro Carisma, que se identifica en cada miembro como un acto profético y se hace realidad al recibir las Constituciones de la Congregación.

El concilio Vativano II en (P C. 2 b.).  Que teniendo en cuenta nuestro Carisma particular, no lo descuidemos, sino que lo reconozcamos y lo mantengamos fiel al espíritu propio de nuestra Fundadora, asi como las sanas tradiciones y todo aquello que corresponda al espíritu propio del Instituto.

El Documento de Puebla, nos pide que es necesario que reflexionemos sobre nuestro propio Carisma para descubrir su riqueza y captar su alcance, esto es lo que tenemos que hacer nosotras como pueblo de Dios frente a la Nueva Evangelización.

De esta manera nuestro aporte será tanto más eficaz, cuanto más fieles nos mantengamos al Carisma particular y al espíritu de nuestra Fundadora, releido de cara a las necesidades de nuestro tiempo.

Dios sucita en la Iglesia personas a quienes da una gracia y una moción especial, bajo la cual han de servir a su Creador y a sus hermanos, sobre todo a los más pobres.  Esto es lo que hace que Nuestra Madre Berenice consagre sy vida y oriente sus virtudes al servicio de los hermanos, sin limitarse a una raza o a una condición social.

No se debe olvidar que la gracia Divina se da siempre a una persona humana, enmarcada en un ambiente social concreto al cual debe iluminar.

Asi es como en Nuestra Madre Berenice nace la idea, de que las Hermanitas puedan dedicarse a la Formación de la niñez y la juventud en todos los lugares y ambientes.

Hoy la Nueva Evangelización nos interpela y esto supone un redescubrimiento del Carisma inicial, que con toda su carga y con todo su dinamismo, debe ser profundizado y  desarrollado constantemente en sintonía con el Cuerpo de Cristo en crecimiento permanente según el querer de la Iglesia.

El algo que no se debe olvidar nunca por parte de nuestra Congregación yde sus miembros, a lo largo de su existencia.

Cada generación y aún cada Hermanita está llamada a SER más que a HACER, una aportación original al Carisma inicial.  En la vivencia de nuestro Carisma y para responder a las exigencias de la Nueva Evangelización, necesitamos confiar en el Señor, creer en Él y comprometernos con el Evangelio, que se encarna en la vida, y que haga parte de nuestras actitudes.

Estamos frente a una nueva realidad, se pierde la Fe, se pierde el entusiasmo Evangelizador, ante las urgencias pastorales nos sentimos comprometidos a formarnos para el trabajo que debemos asumir en la Nueva Evangelización.

Olvidamos que Cristo es la fuente y origen de todo Apostolado (Cnst. 73) y olvidamos que nos pide ser testimonio vivo de su mensaje evangélico.


Fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Anunciación

MARIAJULIA

Al terminar el siglo XIX, el 14 de Agosto de 1898, fecha del nacimiento de Madre Maria Berenice, la historia y la fisonomía de Colombia estén marcadas por acontecimientos y vicisitudes. La guerra de los “1.000 días” que estalla precisamente en 1899, azota fuertemente a Colombia; todos los rincones de la Patria están en crisis. En Salamina, Caldas, tierra natal de María Ana Julia, hay expectativas, angustias y escasez de recursos.


Dos días después de su nacimiento el 16 de Agosto es bautizada en la parroquia de Nuestra Señora de la Inmaculada, recibe el nombre de MARIA ANA JULIA, hija primogénita de Antonio José Duque Botero y Ana Berenice Hencker Risther. La bautiza el Párroco José Ramón Buitrago. Sus abuelos paternos son los padrinos y guiadores de la fe de la pequeña niña.


Amor, cariño, comprensión, tenacidad son los elementos del ambiente familiar que rodean a Julita como cariñosamente la llaman. Estos factores influyen en su carácter y personalidad.


El 31 do Octubre de 1902 recibe el sacramento de la Confirmación, administrado por el Padre Hoyos. Se aumenta la gracia de Dios, da muestras de piedad, de fortaleza. El espíritu Santo la prepara para a entrega heroica de su vida.

INFANCIA
Su crecimiento es armónico y revela cualidades: es inteligente, delicada, sensible, firme de carácter y con una extraordinaria habilidad para la pintura, el bordado y la música.

Cuando Maria Ana Julia cumple 15 años inicia los estudios en la escuela de Doña Pachita; es reconocida por la responsabilidad y la convivencia con el pequeño grupo de estudio. Los primeros intentos de lectura los realiza con su abuelo paterno Juan José Duque, las lecturas preferidas son las de la vida de Santos y Ermitaños.

 
Muestra especial inclinación a la piedad religiosa, a la solidaridad y al socorro de las personas necesitadas, actitud que aprende junto a sus padres a quienes el pueblo aprecia por la servicialidad y caridad.

 


De los juegos infantiles recuerda los disfraces; le gusta este juego porque se puede disfrazar de monjita y enseñar lo que antes ha leído en la vida de los Santos. Su padre no ve bien este juego porque se acostumbra a querer mandar siempre. Un día de fiesta la abuelita materna, contrariada la saca de la sala, la golpea con unas ramas y le exige otro estilo de juegos.


Por lo que se refiere a las capacidades y dotes para el estudio, cuando Maria Ana Julia ingresa al colegio de las Hermanas Dominicanas de la Presentación, ya sabe leer, escribir y balbucear algunas oraciones. En el colegio se respira un espíritu de comunidad propio para su crecimiento humano y espiritual. Aprende con facilidad; todas las clases y tareas le parecen importantes, es fascinada con la clase de religión.


Cuenta María Ana Julia, que en la casa de campo, vio una puerta cerrada con candado y como esto no era costumbre le llamo la atención y trato de abrirla; en ese momento, un poco contrariada, llega la tía y la amenaza con su papá; ella responde con altivez; mi papá no es un animal bravo. Mete la mano entre el candado y con mucha violencia lo parte. Se fracture un dedo; por orgullo no cuenta lo ocurrido ni pide remedio. El dedo le queda torcido para toda su vida.


Su padre es socio de una fabrica de chocolates,  situada en el corregimiento de Posito. Aquí encuentra Maria Ana Julia su misión; se esmera por compartir las clases de religión y catequesis. Exige a los empleados, por turno, asistir a la instrucción. Como fruto de este trabajo hay exigencias de buen comportamiento, práctica de ejercicios de piedad y otros.

TODA PARA JESÚS


Ama a Jesús con locura infantil. A la edad de tres años se escapa, a media noche, para acompañar a su Jesús que está solito en el Sagrario de la Iglesia. al ser sorprendida por su padre, reconoce que lo que mas le duele es que no puede volver donde “Aquel” que le atrae con tanta fuerza.


En el colegio se inicia la preparación para la Primera Comunión y es la primera en estar en lista. Tiene deseos ardientes de recibir a Jesús en su alma. Se prepara a conciencia para el encuentro; hace de este día el mas grande de su vida.


En la preparación le ayudan directamente dos personas: Doña Berenice, su madre, que tiene la tarea de inculcar el amor a Jesús, a la madrecita del cielo, y la practica de las virtudes. Y Madre María Escolástica, religiosa de las Hermanas Dominicas de la Presentación, que imparte la doctrina y el catecismo. María Ana Julia se siente emocionada cuando le hablan de Jesús Eucaristía, dice, que no conoce nada del Amor Sacramentado, pero que va entrando en unos anhelos íntimos que no sabe expresar ni comprender.

Llega el 7 de Septiembre 1905. Vestida de blanco, rostro radiante, con deseos de recibir al Jesús en su corazón. Lo recibe y que coloquios… de rodillas, con sus con sus manos unidas adora, contempla al Amor de sus amores. Está feliz porque puede recibirle diariamente. Es el día de su entrega generosa y de su pacto con Jesús.
María Ana Julia, demuestra que es toda una mujer, capaz de fijarse metas, de dar la palabra y cumplirla. Escribe al convento del Carmelo en Bogotá, pidiendo su ingreso; quiere ser contemplativa, quiere ser toda para Dios.


CAUTIVA POR LA BELLEZA DE DIOS

La vida de colegio transcurre dejando huellas de servicio. Al terminar las clases, se apresura a otros salones; allí se ejercita como maestra; con dulzura y paciencia enseña a los más pequeños.

En otros momentos visita a Jesús Sacramentado. Inventa sus oraciones; de estación en estación contempla el Vía crucis. La pasión y muerte de Jesús la impresiona, se afianza en la vocación Carmelitana.

Es amante del silencio, de la contemplación y la penitencia. Las vacaciones le encantan porque en la finca puede encontrarse con la soledad deseada y experimentar la vida de Ermitaño que antes a leído. También organiza reuniones familiares; prepara y anima bailes y veladas. Tiene sus amigos, entre ellos a Roberto Botero, quien se fija en ella con gran admiración.

Pero el Señor tiene sus planes... está en clase de bordados y una fuerza extraña, dice ella, la hace salir y llegar al confesionario de la capilla del hospital. Después de hablar con el padre confesor, este concluye diciéndole: Ella no entiende; sin embargo, cumple la voluntad de Dios manifestada en el Sacerdote.

Inicia los preparativos para el ingreso. Don Antonio José,  no esta de acuerdo que opte por la vida religiosa porque es la primogénita, pero acepta y apoya su decisión. Doña Berenice se convierte en su apoyo espiritual,  da consejos, ayuda a arreglar el ajuar y demás preparativos para el ingreso a la Congregación de las Hermanas Dominicanas de la Presentación, el 20 de Diciembre de 1917.

POR LOS CAMINOS DE DIOS

María Ana Julia,  quiere clausura, contemplación y Dios le pide servicio activo. Como siempre, acepta la voluntad de Dios, aunque tenga que sufrir mucho.

Ya entre las Dominicanas de la Presentación recibe el nombre de Berenice. Viene la lucha, siente que se ha equivocado de camino, pide luces, orientaciones, consejos y todo concluye en que no debe apartarse de la Voluntad de Dios; debe olvidarse del deseo de ser Carmelita; Dios la quiere en la Presentación.

Entre noches oscuras y luces de días, realiza el apostolado. La obediencia le pide ser educadora en San Gil, Ubaté, Rionegro, Manizales, Fredonia y Sonsón. En esta tarea es bondadosa, servicial, creativa; se entrega del todo a esta actividad. Tiene un arte especial para enseñar, mezcla la suavidad con la templanza.

En 1935 la Congregación de las Hermanas Dominicanas de la Presentación se organiza en Provincias. Hermana Berenice pertenece entonces a la Provincia de Medellín. Presta sus servidos como auxiliar de Postulantes, de Novicias y encargada de las jóvenes Profesas.

El amor a Dios la urge, la vida de unión con Él la apasione, no sabe como corresponder a tanto amor. Es exigente consigo misma. En 1942 hace en privado 17 votos,  entre ellos el de hacer la Voluntad de Dios, momento por momento; realizar cada acto lo mas perfectamente posible; vivir la caridad en todas sus facetas; amar y hacer amar a Maria… Votos que cumple con mucho amor. Se impone penitencias, hace entregas de donación total. Se deja cautivar por Dios y responde con servicios generosos a los hermanos; encuentra en ellos al mismo Cristo. Afirma mas tarde: “ellos, mis hermanos, son mi Cristo en la tierra; por El les entrego toda la riqueza de mi ser entero”.

VIVIR LA CONTEMPLACIÓN EN ELMUNDO

Su ideal de retirarse a la soledad para servir mejor a Dios, se convierte ahora en un contemplar a Dios en el hermano. La gente, la Iglesia, los pobres, la mujer desamparada la necesitan aquí y ahora. Hermana Berenice se entrega con celo misionero. Visita el barrio Guayaquil de Medellín, donde están los preferidos del Padre: Los pobres. Aquí saborea la dulzura de Dios, disfruta de su fragante perfume.

Este lugar es llamado ‘peligroso”, nadie se acerca a ellos, y ella con amor ingenioso, busca tiempo para visitarlos, comparte el mensaje de Jesús, realiza catequesis, los prepara y consagra para la Esclavitud Mariana. Se hace una entre ellos.

Su celo es devorador. Se le ve corriendo tras la aventura del riesgo; llega a las fabricas: en Coltejer organiza a los trabajadores; hombres y mujeres, y por turno asisten a las reuniones; les enseña el amor a Jesús Eucaristía; también los consagra a la Madre Celestial.

El amor a Maria es desbordante. Quiere hacerla conocer más y más. “Ella es el camino más corto para llegar a Jesús”, dice. Visita clínicas, hospitales, obras sociales, algunos barrios de la ciudad. Emplea un mes en cada sector para la preparación espiritual. Los induce al conocimiento y amor al dueño y dueña de los corazones.

Para preservar las jóvenes del ambiente peligroso de los barrios San Miguel y los Angeles, Monseñor Joaquín García Benítez, Arzobispo de Medellín, pide a Madre Maria Inés, Provincial de las Dominicanas en Medellín, buscar una hermana que enseñe bordados, pintura, música, religión, etc. Hermana Berenice es la encargada para esta misión. Con gusto, dedicación y, ayudada por las jóvenes Profesas, inicia la tarea. Y aquí habla Dios… Algunas de las jóvenes piden mas tiempo de clase; quieren conocer a Jesús, seguir su camino, extender el Reino, dar la vida por los hermanos.

Desde 1938 Hermana Berenice siente la insistente llamada de Dios que le pide la fundación de un instituto. Ella en oración, como peregrina en la fe, esquiva esta vos que ahora se hace realidad: se necesita una Congregación para jóvenes de escasos recursos.

EN ABSOLUTA POBREZA

Ser contemplativa y ahora otro camino. ¿Qué quiere el Señor? ¿Por dónde le quiere conducir?. Una noche está en oración, las mociones del espíritu están claras. El Sagrado Corazón de Jesús se manifiesta: “TE LO PIDO TODO”. Este “Te lo pido todo” es la clave de su querer. Hermana Berenice esta preparada para ofrecer el holocausto y se entrega sin reservas a su Divina Voluntad.

¿Por qué, si quiere ser contemplativa, le pide una Congregación activa - contemplativa?. Aquí esta su Fíat. Hágase, Señor, como tu dices; aquí me tienes, soy toda tuya.

Hermana Berenice pide a Madre Maria Inés reciba a las jóvenes inquietas en la Congregación de las Dominicanas de la Presentación y además escribe a varios Institutos solicitando la admisión. Todas las puertas se cierran; la respuesta siempre es negativa.

Cuanto le duele este rechazo e indiferencia.

Su generosidad en el sacrificio la lleva a iniciar con Jesús la subida al Calvario. La Eucaristía es su fuerza. María es su modelo. Da inicio a la obra con severas reservas. El 14 de Mayo de 1943 llegan 12 jóvenes, los tesoros ocultos de su Jesús Amado. Son pobres, morenas, sin estudios y sin dinero, pero son las llamadas,  las Predilectas.

La casa de fundación, enclavada en una barranca, lleva el nombre de Escuela Domestica”. Viven en absoluta pobreza. Esta hermana pobreza se convierte en la riqueza del Instituto. Cada joven trae consigo lo que desde su pobreza puede aportar. Para sostenerse económicamente venden gelatina de “pata”, lavan y planchan ropa; hacen tejidos. La alegría, la oración y la fraternidad se convierten en características del pequeño grupo.

Presenta a Monseñor Joaquín García Benítez las inquietudes respecto a la obra y recibe apoyo total. El la impulsa con decisión y se compromete con la fundación: “Empecemos ya”. Viene luego la purificación de la naciente Anunciación y una verdadera tempestad se levanta, Monseñor García conjunta la tormenta desatada y la sostiene con brazo fuerte.  Considera la Obra como la niña de sus ojos. El 3 de Octubre de 1950 otorga
el decreto de erección canónica, que la constituye en Pía Asociación de Hermanitas de la Anunciación. El 2 de Julio de 1953. según rescripto No. 8382, concede la Aprobación
Diocesana.

Madre Maria Inés, que también concibe la Obra como inspiración Divina, apoya incansablemente a la Hermana Berenice, hasta llegar a corresponsabilizarse con ella. Se convierte en maestra, consejera e indudablemente en cofundadora. En los momentos de incertidumbre esta a su lado.

Cuando se cree que todo marcha, encuentra oposición, desacuerdo; es llevada a Francia para que se olvide de la ‘Escuela Doméstica’. Todo lo ofrece con amor. No quiere apartarse de la Voluntad de Dios y obedece amorosamente aunque le cueste. Con todo y por todo da gloria a Dios.

Entre lagrimas se despide. Sale en 1946. Deja a las negritas, así las llama, las deja en las manos de Dios. El las conduce. Son las bases de la Congregación que ahora queda en la incertidumbre. Llegan las humillaciones, el sacrificio y la cruz y ellas, como columnas firmes, se mantienen, lo aceptan todo porque están convencidas de que la Obra es de Dios.

Madre Maria Inés permite que tres Hermanas de la Presentación las acompañen en el proceso formativo.

Por sudelicado estado de salud, en 1947, la Superiora le da orden de regresar a Colombia. Ya recuperada, se dedica al apostolado de la acción Católica, organizada por el Excelentísimo Señor Sebastián Baggio, Nuncio Apostólico en Colombia,  quien con su celo apostólico, comprensión y lleno de entusiasmo por la gloria de Dios, quiso impulsarla y siendo conocedor de la Obra de la Anunciación en estos tiempos, la apoya y reconoce su valor dentro de la iglesia.

En este trabajo apostólico de la acción Católica conoce a Monseñor Antonio Samoré, también Nuncio en Colombia. Por designios Providenciales nace el aprecio y la confianza que su Excelencia tiene para con ella y su Obra. Son grandes amigos y su presencia se hace sentir con las orientaciones en el momento que asume las directrices de la Congregación. La asesora en el tramite de la Aprobación Pontificia y de las constituciones.

Hermana Berenice se afianza en la entrega generosa. La confianza sin límites ya es abandono en la Providencia, El 7 de Octubre de 1950, su Congregación le permite dedicarse a la fundación. Madre Teresa Augusta, Superiora General de las Dominicanas de la Presentación, le expresa el deseo de continuar la incipiente Obra con estas palabras: “No hay nada en el mundo que sea mas Voluntad de Dios”. Encuentra un gran números de seguidoras del Señor.

Con los permisos necesarios, el 23 de Octubre de 1953 viste el hábito y hace Votos Perpetuos como Hermanita de la Anunciación.

El 25 de Marzo de 1958 su Santidad PíoXII, otorga el “Decretum Laudis” a la Congregación. Es una gracia de Dios. A los 15 años de fundación, la Iglesia acoge a la pequeña Anunciación bajo su manto maternal. Madre María Berenice, en gratitud a este privilegio, además de las plegarias de alabanza, organiza un Congreso Eucarístico.

EL AMOR NO TIENE LIMITES

Las integrantes de la nueva Congregación asimilan el ardiente celo por la gloria de Dios y el bien de las almas, transmitido por Madre María Berenice.

El primer servicio apostólico que se realiza, es el cuidado de los niños en
los hogares de las familias ricas de Medellín. Sabe Madre María Berenice que la familia es signo y fermento del amor de Dios y de la Iglesia y que los niños expresan la ternura viviente de Dios mismo.

Apremiada por la caridad y en la medida de las necesidades, confiando siempre en la Providencia, como andariega audaz, inicia obras a favor de los poseídos; organiza talleres para mujeres; abre escuelas populares, jardines de infancia; evangelización permanente, catequesis en las parroquias y otros.

Su lema es estar presente donde haya una necesidad eclesial.. Va por todos los sitios dejando las “Mensajeras del amor”, los “Ángeles de los niños” y junto a ellas a Jesús Eucaristía. Las dificultades, la pobreza, la falta de preparación son superadas por la confianza y el abandono en la Providencia.

No le falta visión para extender la Obra. Llega a España, Ecuador, Perú, Venezuela. El amor de Dios la urge; la hace salir de sus limites; en la Curia Romana la llaman “Loca”,  titulo que acepta porque se siente “loca  de amor a Jesús Sacramentado”. Según ella,
los actos que realiza no son suficientes para corresponder el Amor.

Comprende que la mies es mucha y los obreros pocos. Nuevamente escucha la voz del Señor que le pide la fundación de una comunidad para jóvenes afroamericanas. Con el apoyo de Monseñor Jesús Antonio Castro Becerra, Obispo de Palmira, el 15 de Agosto de 1957 funda las Hermanitas Misioneras, dedicadas a evangelización en los lugares donde otros no van. Las mujeres morenas o mejor negras,  son marginadas de la sociedad; son las más pobres entre las pobres, víctimas de la exclusión de la vida religiosa de la época.

Abismada en el pensamiento de Dios, descubre otra necesidad social en la Iglesia: los niños de la calle, los jóvenes en cárceles y reformatorios. Con el apoyo de Monseñor José Paupini, Nuncio apostólico de Colombia, funda el 8 de Diciembre de 1965 en Fontibón, Distrito de Santa fe de Bogotá, a los Hermanos “Domus Dei”. El ideal de estos jóvenes es gastarse por Cristo, por la Iglesia, en donación total al servicio de los hermanos.

UN SOLO CAMINO: EL AMOR

 Madre Maria Berenice muestra el camino caminándolo: Vive toda la vida con amor unitivo: “Amor que se da y amor que se recibe... A más amor, más amor con Dios. A más unión con Él, más perfección...”

La base de su espiritualidad es el amor. Él dentro de su vida, Jesús Eucaristía y el eco de su ser y que hacer, la Virgen Maria en el Misterio de la Anunciación.

En la introducción del libro “Espíritu de la Anunciación”, se encuentra un testimonio que resume su vida de amor. “Felices las almas a quien el impulso de amor las lleva a gastarse, sin contar, por la gloria de Dios. Su única preocupación: el BAUTISMO de AMOR, sufrir un martirio de AMOR y morir de AMOR. Cuando el amor triunfa en el alma, esta posee una sola regla: La Voluntad del PADRE, a ejemplo de Jesús”.

Vivencia las cualidades de la Hostia: BLANCA, evita toda falta voluntaria; PEQUEÑA, vive en profunda humildad; OCULTA, en el silencio de la misión vive en alegría; REDONDA, realiza cada acto con amor y perfección.

Su ser y que hacer Mariano lo vive desde el “He aquí la esclava del Señor”, el “Ecce Ancilla Dómini” de Maria. Quiere pasar la vida siendo su eco de humildad, de silencio pleno de amor y de entrega.

De estos tres pilares de su espiritualidad se desprenden las virtudes que indudablemente la llevan a la santidad: extraordinaria capacidad de fe; probada esperanza; amor caritativo que la lleva a servir en comunión a todos los hermanos; amor a la cruz, al sacrificio, a la inmolación; oración contemplativa, de adoración y reparación; profunda humildad y sencillez, silencio, paz, anonadamiento y, con otras virtudes, el amor incansable por su Madre la Iglesia.


UN NUEVO REGALO: LA CRUZ DE LA ENFERMEDAD

En el transcurso de la vida, Madre Maria Berenice sufre grandes quebrantos de salud. Los últimos 14 años de existencia queda reducida al lecho de inmolación. En esta época, el Señor le concede lo que tanto anheló: Ser Hostia, ser victima; gastar la vida como los cirios en el altar y consumirse, gota a gota, en el amor.”

En el silencio de la celda, continúa ejerciendo el apostolado de la sonrisa, de la amabilidad, de la entrega. Se convierte en mensajera de paz, fortaleza del débil y luz del vacilante.

El dolor de la enfermedad es unido a la inmolación Eucarística, que se convierte en donación total. Lo expresa desde lo más profundo de su ser: “Yo no envidiaría sino este bien. El de consumirse como una vela encendida, día y noche, en su Santa presencia; todos los momentos de vida que me quedan... Para agradecerle la ardiente caridad que nos da testimonio de su amor, permaneciendo cautivo hasta la consumación de los siglos”.

Cuando la Congregación celebra las bodas de Oro de fundación y Madre
Maria Berenice está próxima a cumplir 95 años de vida, el 25 de Julio de
1993, a las 2 y 20 de la tarde, rodeada del cariño de sus hijas y entrega
total, queda como un cirio consumido en los brazos del Padre.

EL ÚLTIMO ADIÓS

Los Medios de Comunicación se presentan, la prensa anuncia el fallecimiento de esta insigne mujer Colombiana. Muchas personas desfilan reverentes ante sus despojos mortales y susurran “Ha muerto una Santa”. El ambiente de serenidad, de paz y oración confirma dicha exclamación y es expresada con el gesto de introducir en su ataúd pequeños mensajes, implorando favores del cielo.

 
En la capilla de la casa Madre es colocado su cuerpo. Las celebraciones Eucarísticas son continuas y presididas por Prelados y Sacerdotes amigos, representantes de los lugares donde la Congregación ejerce la misión.

Se deja 3 días en velación. Las tres familiares religiosas: Hermanitas de la Anunciación, Hermanas Franciscanas Misioneras de Jesús y Sacerdotes Diocesanos que pertenecieron al grupo de hermanos Domus Dei,  dan el último adiós a su Amada Fundadora. Manifiestan gratitud filial con gestos de amor, unidad, oración y cantos de alabanza.

El féretro es acompañado por sacerdotes, religiosas de la Presentación, otras Congregaciones, grupos apostólicos, benefactores y amigos. Las alumnas de la Normal, Anexa la Anunciación y miembros del batallón hacen guardia de honor.

Con la presencia de autoridades civiles, religiosas y militares se realiza el sepelio el 28 de Julio a las 3 de la tarde. La solemne celebración es presidida por Monseñor Joaquín García Ordóñez, Obispo Emérito de Santa Rosa, concelebrada por Monseñor Héctor Rueda Hernández, Arzobispo de Medellín y otros Prelados y Sacerdotes.

Después del póstumo homenaje su cuerpo es sepultado en la Cripta o “Lugar de Encuentro” de la Casa Madre. Para su tumba pide se escriba el epitafio: “La Voluntad de Dios”, que sintetiza lo que vivió:

“Tu Voluntad no más.,. Oh Jesús mío!

Tu Voluntad en padecer o en calma,

Tu Voluntad en hielo o en estío

 
Tu Voluntad no más... Señor del alma!

Que una mano después grabe en mi tumba:

LA VOLUNTAD DE DIOS”.

La luz no se apaga. Queda encendida para iluminar el caminar de quienes con amor filial y gratitud a la Iglesia, continúan la Obra del Corazón Eucarístico de Jesús.

COPIOSA HERENCIA EN LA IGLESIA

Hoy sus seguidoras, las Hermanitas de la Anunciación, dan respuesta en formas concretas mediante la evangelización y promoción de la niñez y juventud; la pastoral y misión en barrios y aldeas pobres, testimoniando entre ellos el Evangelio.

Estaacción evangelizadora la realizan en 11 países: Perú, Ecuador.
Venezuela, Panamá, Uruguay, Nicaragua, México, Costa de Marfil, Italia,
España y en Colombia se encuentran las Provincias de: Nuestra Señora de la Anunciación en Medellín; Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá; San José,  en Cali, Sagrado Corazón de Jesús, en España y Madre Maria Berenice,  en Ecuador.

Actualmente la Congregación la conforman 472 Hermanitas de Votos Perpetuos, 76 Junioras, 39 Novicias, Ii Postulantes y 14 ASpirantes, cuenta con 110 comunidades Locales y 8 Casas de Formación localizadas en diferentes países.
En el servido de animación de las Superioras Generales, o
Congregación está enriquecida por Madre Maria Berenice: Madre
Carmen de la Eucaristía, (1967 - 1972); MarIa Victoria del Crucificado
(1972 - 1990) y actualmente 1-lermaníta Emma Pérez Hidalgo (1990 -
2002).

Desde la relectura del carisma yen fidelidad a la Iglesia, cada Superiora General procura dar respuesta al carisma fundamental y congregacional enriqueciéndolo con las exigencias del aquí y el ahora que piden los signos de los tiempos.
La comunidad del cielo está formada por 75 Hermanitas que gastaron su vida en servicio a la Iglesia y a los hermanos y han dejado huellas de virtud para las generacionos actuales y futuras.

Servir, acoger, evangelizar es para la Hermanita de la Anunciación la razón de ser de su vida religiosa, desde un testimonio de vida simple, sencilla, humilde yde profunda experiencia de Dios.

 

UN METODO DE ORACION QUE NOS ENSEÑO LA SIERVA DE DIOS MADRE MARIA BERENICE.

 

En la circulares de nuestra Fundadora y la experiencia de la formación en la oración nos enseño el método clásico de meditación, con una serie de pasos que son importantes para centrarnos en la oración. Se puede decir que pone atención a la persona que medita y a las dificultades que ponemos tener.
Este método es el producto de la profundización de la oración Ignaciana: que siempre contempla los preámbulos o medio s que debemos poner para que la oración sea mas fructuosa. Son los siguientes:

1. La preparación remota: comienza el día anterior, preparando los textos bíblicos de la liturgia y en una buena disposición interior para hacer cada dice mejor la oración; nos preparamos para este encuentro con Jesús porque sabemos  que puede ser trascendental en la vida. Aconseja Madre Berenice tener la Palabra de Dios en la habitación y leerla antes de entregarme al sueño, por que mi ultimo pensamiento será sobre el tema de meditación que voy a tener mañana, y el primer pensamiento al despertar será traer a la mente el tema de la oración que voy a hacer.

2.Oración próxima: preferentemente la oración al Divino Espíritu quien ora en nosotras, se trata de invocar la ayuda de Dios antes de la oración y confiar a Espíritu Santo su asistencia. Considerar como Dios esta conmigo muy dentro de mi, me mira y me admite en su presencia y nos concede poder orar.

3.Consideración de la Palabra de Dios. Leer detalladamente la Palabra y meditar el mensaje que nos deja, convirtiendo esas frases en conversación intima con Dios, y aplicarlo a nuestra actitudes.

4.La composición de lugar: consiste en buscar con la imaginación lo que se relacione con el tema de la oración para ubicarnos mas en ella. Si se que me distraigo fácilmente vuelvo a leer la Palabra de Dios o tener una imagen que nos ayude a sujetar esa capacidad de imaginar, recuerda Madre Berenice que Santa Teresa estuvo 14 años en aridez espiritual y se valía de una oración afectiva a partir de la Palabra.



5.Petición: propone una petición para cada momento de la oración: si medito sobre mis debilidades, pediré el don del arrepentimiento; si contemplo la persona de Jesús pediré el don de amarlo y seguirlo; si contemplo la pasión, pediré el don de participar en su sufrimiento.

6.Examen de la oración: dar un tiempo para revisar ¿qué tengo que corregir en mi modo de proceder? que me pide la Palabra hoy.

7.La conclusión de la oración: se expresa mediante un “ramillete espiritual” o frase clave sacada del mismo texto de la Palabra, ayuda mucho a recordar durante el día la oración. Además recomendaba la práctica de la virtud de tal manera que refuerce el proyecto personal y cada día se trabaje en esa virtud que se desea alcanzar:  en Cuaresma vivir con moderación cuando estoy buscando un logro espiritual o guardar el silencio, la modestia, o no querer saberlo todo, o en fraternidad practicar siempre el perdón que reconcilia

Esta serie de recomendaciones la consideraba nuestra Fundadora útiles para nuestra vida Espiritual y para hacer un camino a la Espiritualidad de la Anunciación.


Hermanita Luz Ofelia Herrón

 

 

 

 
 
 
 

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